‘UN RÉQUIEM ALEMÁN’, DE JOHANNES BRAHMS EN LA CATEDRAL DE TOLEDO 2 de noviembre de 2018
 
  • Este concierto ha sido el séptimo que organizan conjuntamente el Festival de Música El Greco en Toledo y el Teatro Real.
  • Ivor Bolton ha vuelto a dirigir en la Catedral de Toledo al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, en esta ocasión junto a la soprano Elena Copons y el barítono Michael Kupfer-Radecky.
  • Un réquiem alemán, de Johannes Brahms, es la sexta gran obra coral-sinfónica que el Teatro Real lleva a Toledo, después del Réquiem de Verdi y el Réquiem de Mozart (ambos en 2014), la Novena Sinfonía de Beethoven (2015), la Segunda Sinfonía de Mahler (2016) y el Stabat Mater de Rossini, en 2017.
Madrid, 2 de octubre de 2018 — En el marco del convenio de colaboración entre el Teatro Real y el Festival de Música El Greco en Toledo, el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real han vuelto a la catedral de la capital manchega el pasado sábado, 27 de octubre,  para interpretar Un réquiem alemán, de Johannes Brahms (1833-1897).
 
La génesis de esta partitura remonta a los años de juventud de Brahms, cuando el músico tenía ya una estrecha y entrañable relación con el matrimonio Schumann. De hecho, uno de los temas esbozados en su Sonata para dos pianos en Re menor, que compuso impresionado por el intento de suicidio de Robert Schumann en 1854, sería utilizado 15 años más tarde en la marcha fúnebre de su famoso Réquiem, estrenado en la catedral de Bremen el 10 de abril de 1868. El compositor vivía entonces el duelo por el fallecimiento de su madre, acontecimiento que había motivado la consecución de la obra y que impulsaría también la escritura del quinto número de la partitura, un bellísimo solo para soprano añadido posteriormente, que concluye con las palabras de Isaías: “os consolaré como una madre consuela a su hijo.”
 
La segunda versión de Un réquiem alemán, estrenada en 1869, con dos números más que la primera, concede a la partitura inicial un mayor equilibrio y cohesión: los números 1 y 7 se relacionan por contenidos e, incluso, por sus idénticos finales; los números 2 y 6 realzan la maestría de Brahms en el arte del contrapunto, que nunca abandonaría; los números 3 y 5 evocan la tradición de los oratorios, con los conmovedores solos para barítono y soprano, respectivamente. Finalmente, el número 4 funciona como eje de la obra, que articula con gran fluidez textos del Antiguo y Nuevo Testamentos, utilizados en ámbito del luteranismo que profesaba el compositor. Las frases minuciosamente elegidas por Brahms, más humanista que religioso, despojan la muerte de su aspecto heroico y glorioso, encontrando en ella un lugar de refugio y liberación: la paz eterna.
 
Dos reconocidos cantantes han interpretado los números 2 y 5 de la partitura: la soprano Elena Copons y el barítono Michael Kupfer-Radecky, junto al Coro Titular del Teatro Real, dirigido por Andrés Máspero, que tiene en esta obra un gran protagonismo.
 
Han actuado junto a la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección de Ivor Bolton, que ha vuelto a la Catedral de Toledo, donde ya dirigió, con gran éxito, el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart, en 2014 y el Stabat Mater de Gioacchino Rossini, el pasado año.