Sinopsis de 'Turandot'
Sinopsis de 'Turandot' 27 de noviembre de 2018

Sinopsis de 'Turandot'

"«La única relación que una mujer libre puede establecer con los
hombres es la guerra. Con más razón cuando se trata de amor:
cuanto más acercamiento al enemigo, y debido a la violencia que en
él anida, más necesidad de ser violenta y, paradójicamente,
de alejarse de él. Él domina para destruir.
Ella domina para no ser dominada.»
LA RISA DE LA MEDUSA. HÉLÈNE CIXOUS"
ACTO I
El sol se pone sobre el palacio imperial en un Pekín mítico. Un mandarín
declara que cualquier príncipe que desee casarse con la princesa Turandot
tendrá que resolver sus tres enigmas. A los que fallen se les cortará la cabeza.
El fracasado príncipe de Persia será ejecutado a la salida de la luna. El pueblo
clama por su sangre y es violentamente rechazado por los guardias del palacio.
En el tumulto, la esclava Liù pide socorro para levantar a su señor, Timur, caído
en el suelo. Un joven príncipe tártaro los ayuda y reconoce a Timur como su
padre. Ambos, disfrazados, se vieron obligados a huir de su país natal. Solo Liù
ha permanecido al lado de Timur por amor al príncipe que le sonrió una vez.
La muchedumbre se anima cuando los sirvientes del verdugo afilan su espada
para decapitar al príncipe persa, pero cuando él aparece su belleza sorprende a
la multitud y los vítores por su muerte se convierten en súplicas por su vida. El
desconocido príncipe tártaro quiere echar una maldición a la cruel Turandot.
Sin embargo, cuando ella aparece para ordenar la ejecución, él se enamora de
su fría belleza y decide enfrentarse a los enigmas de la princesa. Tanto Timur
como Liù le suplican que no arriesgue su vida, pero su corazón arde de deseo.
Los ministros del emperador, Ping, Pang y Pong, también intentan disuadir al
príncipe. Sin embargo, sus súplicas son en vano. Liù se lamenta de que la muerte
del príncipe le rompería el corazón, pero él la consuela y le pide que, por su
sonrisa, ella siga cuidando de su padre. El príncipe está decidido a enfrentarse a
la prueba. El pueblo de Pekín se alegra al pensar en otra ejecución. El príncipe
golpea el gong y declara así su intención de cortejar a Turandot.

ACTO II
Por la noche, en un pabellón del palacio. Ping, Pang y Pong están aburridos
de su vida en la corte: preparaciones interminables de la boda de Turandot
o el funeral de sus pretendientes. Sueñan con una vida más sencilla en sus
haciendas rurales, lejos de la princesa, que ha trastornado el equilibrio de la
antigua China con sus ansias de sangre. Los ministros imaginan la paz de la
que disfrutarían si Turandot encontrara a un marido para satisfacer su pasión,
aunque se resignan a que otro príncipe vaya a perder su cabeza. El sol sale en
una plaza dentro de la muralla del palacio mientras la corte imperial se reúne.
El emperador mismo intenta disuadir al príncipe desconocido. Sin embargo, él
insiste y el emperador lo abandona a su destino como castigo a su obstinación.
Turandot aparece y explica la razón de su crueldad. En la antigüedad, su

ACTO III
El príncipe desconocido está solo por la noche en los jardines de palacio.
Turandot ha condenado a muerte al pueblo de Pekín en caso de que no se
descubra el nombre del príncipe. Sin embargo, este sabe que su identidad
está segura y que saldrá victorioso. Ping, Pang y Pong intentan sobornarlo
para que se vaya, mientras que el pueblo de Pekín amenaza al príncipe si
no revela su nombre. Llevan a Timur y Liù ante el príncipe. Los habían
visto con él, y creen que podrían conocer su identidad. Turandot les pide
su nombre. Para proteger a Timur, Liù confiesa que solo ella lo sabe. La
torturan, pero se niega a hablar, y alega que el amor hacia el príncipe le da
fuerza. Asegura a Turandot que también ella aprenderá a amar. Antes de
que continúe la tortura, Liù, temerosa de derrumbarse, coge el puñal de un
guardia y se suicida. En su desesperación, Timur declara que el alma de la
esclava se vengará de todos, y la multitud temerosa intenta aplacar el espíritu
de la fallecida llevándola en una procesión fúnebre. Dejan a Turandot y al
príncipe a solas. Este reprocha a Turandot su crueldad. Después, a pesar
de sus protestas, le quita el velo y la besa. Abatida, Turandot admite que
la confianza del príncipe la ha llenado con una mezcla de miedo y amor.
Vencida, le pide que la deje. Victorioso, el príncipe le ofrece su vida y revela
su nombre al amanecer: Calaf. Con el destino del príncipe en sus manos,
Turandot se regocija. En la plaza del palacio, Turandot anuncia que ha
descubierto el nombre del príncipe. Pero en lugar de entregarlo al verdugo,
ella declara: «¡Su nombre es Amor!». La multitud celebra el triunfo del amor.

José Enrique Macián