Sinopsis de 'Die Soldaten'
Sinopsis de 'Die Soldaten' 14 de mayo de 2018

“Mi ópera no explica una historia, sino que expone una situación o, mejor aún, deja constancia de una situación cuyo origen se encuentra en el futuro y que amenaza al pasado”.
Carta al editor. B. A. Zimmermann

ACTO I
En casa de Wesener, un comerciante que se ha mudado a Lille con sus hijas desde Armentières. Charlotte, la hermana mayor de Marie, está bordando mientras Marie escribe una carta a la familia de Stolzius, su novio en Armentières. Desportes, un joven oficial de la nobleza, visita la tienda de Wesener con la intención de seducir a Marie. Desportes le pide permiso a su padre para llevarla al teatro, pero él se lo niega. A solas con su hija, Wesener le explica que los militares tienen fama de arruinar la reputación de las jóvenes de clase humilde. Cerca del cuartel, los soldados discuten sobre la influencia del teatro sobre su conducta. Por un lado, Haudy sostiene que el teatro es más divertido que cualquier sermón y, por otro, Eisenhardt considera que los soldados deberían estar sujetos a las mismas restricciones morales que los civiles. En su habitación, Wesener insinúa a Marie que, en realidad, la relación con el oficial podría favorecer socialmente a la familia, y recomienda a su hija no decirle nada todavía a Stolzius. A solas, Marie no puede evitar sentirse culpable.

ACTO II
En el café de Madame Roux los soldados beben y juegan a las cartas. Pirzel discute con Eisenhardt, a quien no le parece bien que los soldados se burlen de Stolzius por los rumores sobre su novia Marie. Cuando Haudy entra en el café acompañado por Stolzius, los soldados hacen comentarios irónicos. Por su lado, Marie le cuenta a Desportes que Stolzius está enfadado con ella, y Desportes propone escribirle una carta como respuesta. Marie decide entonces romper con Stolzius y entregarse a Desportes. Las situaciones se superponen. Por un lado, la madre de Stolzius le recrimina que esté enamorado de una «puta de soldados». Por otro, la anciana madre de Wesener canta una canción sobre la inocencia perdida. Stolzius jura vengarse de Desportes.  

ACTO III
Eisenhardt y Pirzel comentan la llegada a la ciudad de Mary, un oficial de amigo de Desportes. Mary recibe la visita de Stolzius, quien ha decidido entrar en la milicia al servicio del oficial con el único fin de asesinar a Desportes. En casa de Wesener, Charlotte le recrimina a Marie que acepte las galanterías de Mary, pero esta responde que Desportes la ha abandonado y que esa es la única forma de mantener contacto con él. Charlotte discute con su hermana, pero son interrumpidas por Mary, que ha venido a invitar a Marie a dar un paseo. Todos salen, acompañados por Stolzius, a quien Marie no reconoce. La condesa de la Roche espera impaciente en casa la llegada de su hijo, el joven conde, que ha comenzado a tener una relación con Marie poco después de que esta fuera abandonada por Mary. La condesa lo reprende severamente, desaconsejándole seguir viendo a una muchacha de clase inferior. En casa de Wesener, las hermanas discuten nuevamente sobre la forma en que Marie intenta ahora dar celos a Mary aceptando los regalos del joven conde. En ese instante reciben la visita de la condesa, que enfrenta cruelmente a Marie con la realidad: la relación con su hijo es imposible.  

ACTO IV
El pasado, el presente y el futuro de Marie se superponen en sus pesadillas. Stolzius decide envenenar a Desportes. Mientras sirve la mesa a Mary y al propio Desportes, los oficiales se despachan a gusto sobre Marie. Hartos de sus veleidades y convencidos de que «no es mejor que una puta», han dejado a la muchacha bajo la custodia del montero de Desportes, quien la ha violado. Stolzius revela su identidad en cuanto el veneno en la sopa hace su efecto y luego se suicida. En los límites de la ciudad, las filas interminables de soldados y fugitivos se superponen. Wesener se encuentra en la calle con su hija, que ahora es una pordiosera, pero no la reconoce.