Sinopsis de 'Carmen'
Sinopsis de 'Carmen' 9 de octubre de 2017

"La moderación no forma parte de mi naturaleza. Alegría, tristeza, pereza... He abusado de todas. Mi vida ha sido un largo exceso". Céleste de Chabrillan, novelista y cortesana, en quien se inspiró Bizet para Carmen

ACTO I
El cabo Moralès se encuentra en la plaza del cuartel con su destacamento. Se le acerca Micaëla, una sencilla aldeana, y le pregunta por un cabo llamado Don José. Moralès le asegura que llegará en seguida, con el cambio de guardia, pero Micaëla prefiere retirarse y regresar más tarde. Las trompetas anuncian el cambio de guardia. Seguidos por un grupo de chiquillos, los soldados al mando de Don José llegan al puesto de guardia para relevar al destacamento de Moralès. Zuniga, un teniente recién llegado, pregunta a Don José por las cigarreras que trabajan en la vecina Fábrica de tabacos. Don José responde que son hermosas aunque de reputación dudosa, y que no siente por ellas ningún interés porque está enamorado de la joven Micaëla. La sirena de la fábrica anuncia el descanso de las empleadas. La última en aparecer es Carmen, bella, seductora y capaz de captar la atención de todos. Don José es el único que parece no prestarle atención. Mientras Carmen canta una habanera, todos los hombres tratan de ganarse su favor, pero ella se ha encaprichado precisamente del indiferente Don José, a quien arroja desafiante una flor antes de regresar a la fábrica. Micaëla vuelve al puesto de guardia y entrega a Don José una carta de su madre recomendando que acepte la mano de la muchacha. Un tumulto procedente del interior de la fábrica saca a Don José de su ensoñación: un grupo de trabajadoras comenta entre gritos que Carmen se ha enzarzado en una feroz riña con otra cigarrera y que le ha marcado la cara con su navaja. Zuniga envía a Don José con unos soldados al interior de la fábrica para prender a las alborotadoras. Ante las abrumadoras evidencias que la acusan, Carmen es enviada a prisión custodiada por Don José. Este, ya atrapado por el seductor embrujo de la gitana y sus promesas de amor, libera a Carmen durante el camino. Ella finge golpear a Don José y huye.
 
ACTO II
La taberna de Lillas Pastia. Carmen y sus amigas, Frasquita y Mercédès, cenan con el teniente Zuniga y otros oficiales mientras un grupo de gitanos toca la guitarra y baila. Carmen y sus amigas se unen enseguida al baile, lo que anima a los soldados a continuar la diversión invitándolas al teatro. Carmen rechaza la invitación porque quiere esperar a Don José, quien degradado y arrestado durante un mes por haberla dejado escapar, acaba de ser puesto en libertad. Un canto y unos vítores lejanos preceden la aparición de Escamillo, un famoso y triunfal torero que inmediatamente se siente prendado de la belleza de Carmen. Tras declararse a la gitana, sale acompañado de los oficiales poco antes de que Dancaïre y Remendado, dos contrabandistas de la zona, entren en la taberna y pidan a Carmen, Frasquita y Mercédès su colaboración para un próximo negocio. Carmen rehúsa colaborar porque dice estar enamorada de Don José, aunque, ante la insistencia de sus compañeros, acepta interceder para colocarlo en la encrucijada de tener que desertar y unirse a los contrabandistas. Cuando Don José llega a la taberna, se siente ofendido por la proposición de Carmen y la rechaza, pero el regreso del teniente Zuniga y su brutal enfrentamiento con Don José por el amor de Carmen cambia el rumbo de los acontecimientos: los contrabandistas, tomando partido por Don José, desarman a Zuniga y lo dejan bajo la custodia de unos gitanos. Don José, que se ha sublevado a un superior, no tiene más remedio que desertar: se une a ellos y parte hacia las montañas.
 
ACTO III
Mientras los contrabandistas preparan la entrega del alijo, Carmen, que se ha cansado ya del celoso amor de Don José, echa las cartas con Frasquita y Mercédès para leer en ellas el porvenir; para Carmen solo predicen muerte. Encabezados por Dancaïre, todos abandonan la escena mientras Don José permanece en una peña vigilando la guarida de los contrabandistas. Aparece Micaëla, quien, acompañada de un guía, ha llegado hasta las montañas en busca de Don José. El sonido de un disparo la hace ocultarse: Don José ha hecho fuego sobre un intruso que se acercaba y que resulta ser Escamillo. El torero, ileso y sin saber quién es su interlocutor, dice a Don José que ha venido en busca de Carmen porque esta ha dejado de querer a su amante, un soldado desertor. Los celos ciegan a Don José, quien reta a Escamillo a una pelea a muerte con navaja. Solo el regreso de los contrabandistas, que llegan justo a tiempo para separar a los rivales, evita una tragedia. Finalmente, Escamillo se marcha. Dancaïre descubre entonces a Micaëla, quien hace saber a Don José que su madre está agonizando y que desea despedirse de su hijo antes de morir. Don José parte con Micaëla advirtiendo a Carmen con tono amenazador que volverá a por ella. Carmen ignora sus advertencias y sólo piensa ya en Escamillo
 
ACTO IV
Una plaza frente al viejo coso taurino. Un gran alboroto precede a la corrida: un enjambre de vendedores ofrece sus mercancías a la multitud que espera la llegada de los toreros. Pronto aparece la cuadrilla y después, vitoreados por la muchedumbre, Escamillo y Carmen. Al entrar el torero en la plaza, Frasquita y Mercédès se acercan a Carmen y la avisan de que han visto a Don José entre el gentío. Carmen dice no tenerle miedo y espera con calma su llegada. Poco después, cuando se dispone a entrar en la plaza, Don José le cierra el paso e intenta convencerla de que vuelva con él. Pese a su insistencia, Carmen se niega a acompañarlo y le confiesa que ahora ama a Escamillo. Los vítores que saludan desde el interior de la plaza la victoria del torero crispan rápidamente los nervios de Don José. Carmen, envalentonada por el éxito de Escamillo, arroja con desprecio a la cara de Don José el anillo que le había regalado. Este, ciego de ira, le asesta una cuchillada mortal. Mientras la multitud va saliendo de la plaza, Don José, destrozado, cae de rodillas junto al cuerpo de Carmen.