Moisés y Aarón: clamor en el desierto
Moisés y Aarón: clamor en el desierto 12 de mayo de 2016

Por primera vez en Madrid la versión escénica de Moisés y Aarón, de Arnold Schönberg, con una impactante producción firmada por Romeo Castellucci

  • Se ofrecerán siete funciones entre los días 24 de mayo y 17 de junio, que se intercalarán con las cinco de El emperador de la Atlántida, de Viktor Ullmann, discípulo de Schönberg asesinado en Auschwitz.
  • Moisés y Aarón llega a Madrid con una coproducción del Teatro Real y la Ópera de París estrenada en octubre en la capital francesa con gran éxito y repercusión internacional.
  • Romeo Castellucci, uno de los más revolucionarios y reflexivos creadores de la actualidad, es el autor de la dirección escénica, escenografía, figurines e iluminación de la ópera.
  • Cerca de 400 personas participan en la producción, cuya dirección musical estará a cargo de Lothar Koenigs, que estará al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.
  • El bajo-barítono Albert Dohmen (Moisés) y el tenor John Graham-Hall (Aarón) encabezan el reparto, que incluye otros 16 cantantes solistas.
  • La compleja y difícil parte coral de Moisés y Aarón será interpretada por el Coro Titular del Teatro Real, que lleva casi un año trabajando intermitentemente en la obra, bajo la dirección Andrés Máspero.
  • La puesta en escena de Moisés y Aarón ha impulsado una programación especial de tres meses, a la que se han unido varias instituciones de Madrid: Fundación Albéniz, Fundación Juan March, Círculo de Bellas Artes, Filmoteca Española, Residencia de Estudiantes, etc.
  • En el ámbito del “Programa de Formación del Teatro Real”, abierto al público en general, se ofrecerá un Curso Monográfico dedicado a Moisés yAarón impartido por el compositor Jorge Fernández Guerra. 

 Madrid, 12 de mayo de 2016 — Entre los días 24 de mayo y 17 de junio el Teatro Real ofrecerá siete funciones de Moisés y Aarón, obra maestra de Arnold Schönberg (1874-1951), compositor genial y artista polivalente con una enorme vocación pedagógica, una fuerte consciencia ética y una profunda espiritualidad, que revolucionó la música del siglo XX con la creación del dodecafonismo,  técnica de composición basada en el tratamiento serial y equitativo de las 12 notas.
 
Paralelamente a su actividad como compositor, Schönberg destacó como pintor, exhibiendo sus cuadros al lado de importantes artistas plásticos de su tiempo —expuso con KandinskiKokoschkaSchieleKlimt,Oppenheimer o Chagall— y participó en los efervescentes movimientos estéticos de principios del siglo XX, destacando su colaboración con el arquitecto vienés Adolf Loos, que plasmó en sus edificios algunas de las partituras de Schönberg.
 
Además de su talento para la expresión plástica, Schönberg cultivó también la escritura, dejando una vasta obra teórica entre ensayos, métodos de composición y abundante correspondencia, redactando él mismo los textos de algunas de sus obras, como el libreto de su única ópera, Moisés y Aarón, que dejaría inconclusa.
Su compromiso ético y moral estuvo fuertemente vinculado con la búsqueda espiritual, que evolucionó desde el agnosticismo a una profunda fe religiosa. Pese a su origen judío, profesó el protestantismo hasta que la brutal persecución antisemita, de la que también fue víctima, le llevó a abrazar el judaísmo como acto de rebeldía y solidaridad con su pueblo.
 
En Moisés y Aarón afloran las cuestiones éticas y religiosas más transcendentes que atormentaron al compositor, que nunca concluyó la partitura, dejando abierto su final. Inicialmente estructurada en tres actos, del último quedó apenas el texto, sin la música, por lo que la ópera finaliza al término del segundo acto, escrito en Barcelona durante la estancia de Schönberg en esa ciudad, acogido por el compositor catalán Roberto Gerhard antes de partir para su exilio definitivo en Estados Unidos.
 
La ópera narra la huida del pueblo hebreo de Egipto y la revelación y propagación de los Mandamientos, ahondando en la cuestión de la esencia y expresión de la fe a través de la dialéctica entre Moisés —idealista, de inflexible rectitud y de pensamiento puro, que se expresa a través de una especie de canto hablado (Sprechgesang)— y Aarón, hombre de acción y de palabra, de conducta irregular, que canta con frases musicales de gran aliento y lirismo. Estos dos papeles, que, junto con el coro, sostienen la dramaturgia de la ópera,  serán interpretados por el  bajo-barítono Albert Dohmen (Moisés) —que fue Pizarro en Fidelio, en el Real, bajo la batuta de Claudio Abbado— y el tenor John Graham-Hall, que debutará en el Teatro Real con el papel de Aarón, después de su aclamada interpretación en el estreno de esta coproducción en París.
 
Junto a los dos personajes titulares, y en permanente diálogo con ellos, el Coro Titular del Teatro Realrepresenta el pueblo de Israel, con una presencia constante en la ópera, interpretando una partitura de grandísima riqueza armónica y sorprendentes efectos dramáticos y expresivos, pero también de extrema dificultad. Actuarán con la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la batuta de Lothar Koenigs, director musical de la Ópera Nacional de Gales desde 2009, cuya lectura de la ópera de Schönberg, hace dos años, en el Covent Garden de Londres, fue unánimemente elogiada por la crítica del Reino Unido.
 
Romeo Castelluci, uno de los creadores más vanguardistas y brillantes de la actualidad en el ámbito de las artes escénicas, firma la dirección de escena, escenografía, figurines e iluminación de la ópera, ahondando en cuestiones filosóficas y ontológicas, con una impactante propuesta conceptual que utiliza el desierto como metáfora de la soledad y el silencio: la incapacidad del lenguaje, en todo su espectro, para expresar y transmitir la fe en un Dios único y todopoderoso.
 
Una escenografía amplia, potente, simbólica y fuertemente evocadora acoge a una producción escénica de gran envergadura y complejidad técnica e interpretativa que involucra a cerca de 400 personas: 15 integrantes del equipo artístico (creadores, directores y asistentes),  17 cantantes solistas, 80 cantantes del Coro Titular del Teatro Real, 110 músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real, 48 bailarines (incluyendo 6 especialistas en alpinismo), 3 submarinistas profesionales, 16 técnicos y limpiadoras en el escena, y detrás del escenario y en otros espacios del teatro, más de 100 profesionales de distintas aéreas implicados, directa o indirectamente, en la realización del espectáculo.
 
Todos trabajan al servicio de la excepcional producción de la obra maestra de Schönberg, cuyo estreno en Madrid, transformado en un gran acontecimiento artístico, ha vertebrado una programación especial del Teatro Real a lo largo de los meses de abril, mayo y junio, con el fin de contextualizar el período de gestación y creación de Moisés y Aarón, cuando Europa se resquebrajaba, mientras crecía la persecución antisemita alimentando el monstruo que materializó unas de las historias más trágicas y espeluznantes de la humanidad.
 
Así, las siete funciones de Moisés y Aarón se alternarán con cinco de El emperador de la Atlántida, deViktor Ullmann (1898-1944), discípulo de Schönberg que tuvo una importante y prolífica carrera musical truncada por su asesinato en Auschwitz.
 
En el mismo marco trascurre el ciclo Bailando sobre el volcán, cuyo último concierto, “Música en Terezín”, tendrá lugar dos días después del estreno de Moisés y Aarón.
 
Varias iniciativas y actividades en las que participan diferentes instituciones de Madrid complementan la programación en torno a la ópera de Schönberg, ofreciéndole el enfoque pluridisciplinar que merece.