10 cosas que debes saber sobre 'Billy Budd'
10 cosas que debes saber sobre 'Billy Budd' 30 de enero de 2017

"El mal es poco espectacular y siempre humano, y comparte nuestra cama y se sienta a nuestra mesa."
'Herman Melville', de Wystan Hugh Auden

  1. 1.  Billy Budd se estrena en la Royal Opera House de Londres en 1951 dirigida por el propio compositor. En esta primera representación la ópera constaba de cuatro actos y, aunque tuvo una buena acogida y fue escenificada en otros teatros europeos, dejó de programarse durante el resto de la década.
  2. 2. En 1960 Britten realiza una nueva versión en dos actos que se presentó con gran éxito bajo la batuta de Sir Georg Solti en 1964. Después de su primera grabación discográfica oficial en 1967, Billy Budd alcanza en 1970 su reconocida posición dentro del repertorio operístico internacional.
  3.  3. En una entrevista que la BBC hizo a Britten y a su libretista en 1960, ambos hablaban del texto de Melville y de la idea del mismo como una parábola. Britten decía: «¿Qué les pasa a las parábolas? La gente discute sin fin sobre la alegoría que representan. En realidad, todo el mundo está en lo cierto y todo el mundo está equivocado».
  4. 4. El tartamudeo de Billy Budd no es tanto una muestra de imperfección, como una señal de la impotencia de la perfección ante la presencia del mal: es la incapacidad de la inocencia de luchar contra las fuerzas de lo siniestro.
  5. 5. El héroe que da nombre a esta ópera es cantado por un barítono al contrario de lo que dicta la tradición, que normalmente lo atribuye a un tenor. Detrás de este reparto inusual se hallan dos formas opuestas de entender la obra de Mellville. Mientras que los libretistas: Forster y Crozier entendieron a Billy Budd como el centro de la trama, Britten vio en Vere, el dilema moral de este relato, asignando este papel a su pareja, y colaborador artístico, el tenor Peter Pears.
  6. 6. Durante la elaboración de libreto, Britten colaboró buscando textos para las canciones marineras que interpreta la tripulación del HMS Indomitable. Su carácter detallista le llevó a buscar durante meses un texto apropiado para lo que puede ser visto como un elemento secundario.
  7. 7. La atención que Britten prestaba a la composición era muy minuciosa, llegando a especificar cómo debían pronunciarse determinadas vocales para obtener un efecto preciso. En el coro de los marineros del final del segundo acto, el compositor indica que los cantantes deben cantar con la boca cerrada e ir abriéndola, poco a poco, para representar una rabia contenida que se va liberando.
  8. 8. Como explica Santiago Salaverri en su artículo: «la maestría del autor en la escritura coral, demostrada en un sinnúmero de piezas de su catálogo, se pone una vez más de manifiesto en la belleza y expresividad de los sucesivos cantos de la marinería, trátese de reflejar la dureza de la rutina diaria («O heave away!»), la compasión por el novato injustamente azotado («Come along kid!»), la añoranza  («Blow her away!») y el jovial desahogo («We’re off to Samoa») en los momentos previos al descanso nocturno, la excitación de los preparativos de batalla («This is our moment!») o la impotente cólera, manifestada en sordos bramidos inarticulados, por la irracional ejecución de Billy».
  9. 9. A lo largo de la ópera, Britten emplea todo tipo de timbres y motivos recurrentes, siguiendo la estela del leitmotiv wagneriano. Sin embargo, al contrario que en la obra del compositor alemán, en Billy Budd el significado de estas células musicales es cambiante, reflejando la incertidumbre moral de la obra y sus personajes.
  10. 10. El estreno de esta ópera, que coincide en el tiempo con la presentación en La Fenice de The Rake’s Progress, de Stravinsky, como señala Salaverri, pone de manifiesto un cambio en la posición que tenía el idioma inglés como lengua operística. Hasta entonces había sido relegada a un segundo lugar por el italiano, el alemán, el  francés o el ruso. De esta manera, Britten y Stravinsky constribuyen a afianzar una línea que comienza con Purcell y que ha aportado piezas magistrales al repertorio contemporáneo: Written on Skin, de George Benjamin, ha sido su más reciente muestra en el Real.