Primera imagen: Mariana
Teatro Solís de Montevideo, Uruguay, en abril de 1969. Se oyen voces de niñas cantando la balada de Mariana Pineda, de García Lorca. La actriz Margarita Xirgu recuerda cómo estrenó cuarenta años atrás la arriesgada obra de un joven y brillante autor. En los últimos momentos de su vida, intenta trasmitir a su alumna Nuria, el fuego, la pasión y la esperanza de su generación, que hizo nacer la República Española. Recuerda su primer encuentro con Lorca es Madrid. Él dice que la libertad en su obra no es sólo política, y canta un aria en la que describe un mundo inspirado en la estatua de Mariana Pineda. Mariana fue ejecutada en 1831 por coser una bandera revolucionaria y por negarse a revelar los nombres de los líderes revolucionarios. Margarita reflexiona sobre los paralelismos entre Mariana y Federico. El ensueño se rompe con la llamada de Ramón Ruiz Alonso, el falangista que ordenó el arresto de Lorca, ejecutado en agosto de 1936.
Segunda imagen: Federico
Verano de 1936. La República es atacada: el levantamiento de los generales de la derecha ha comenzado. La compañía de teatro de Margarita se embarca en una gira por Cuba. Aunque ella le ruega a Federico que la acompañe, él decide volver a Granada. Margarita tiene una visión de su muerte: Ruiz Alonso arresta a García Lorca en Granada y lo ejecuta en un lugar solitario, Ainadamar, "la fuente de las lágrimas". Su muerte fue una temprana señal para el mundo.
Tercera imagen: Margarita
Por tercera vez se oye la balada de Mariana Pineda. La historia es contada de nuevo a los alumnos de Margarita; ella sabe que se está muriendo. El franquismo se prolongó en España más de treinta años y Franco nunca permitió que Xirgu pisara suelo español. Ella mantuvo vivas las obras de García Lorca en Latinoamérica mientras estaban prohibidas en España. El espíritu de García Lorca entra en la sala y coge a Margarita y a Nuria de la mano. Juntos entran en un ardiente atardecer de delirante transformación visionaria. Margarita muere mientras recita las últimas líneas de Mariana Pineda: "Soy libre". Su coraje, su claridad y su humanidad pasan a Nuria, a sus estudiantes y a las generaciones que la siguen. Canta: "Soy la fuente de quien bebes". Bebamos profundamente.
Peter Sellars
(Molins de Rei, España, 1888 - Montevideo, 1969) Actriz española. Trabajó en numerosas compañías de teatro de aficionados antes de iniciar su trabajo como profesional en el teatro Romea de Barcelona, donde enseguida destacó por su extraordinario talento.
Muy pronto se ganó a la crítica barcelonesa. Su ductilidad como actriz le permitía adaptarse a todos los géneros, desde el vodevil (La Xocolatera) a la tragedia (La dama de las camelias, de Dumas, Maria Rosa, de Àngel Guimerà o Salomé de Wilde).
En 1914 se trasladó a Madrid. El éxito en la escena castellana le llega de la mano de Pérez Galdós, del que estrenó Marianela (1878). Su época más brillante fueron los años en los que estuvo al frente de la compañía del Teatro Español, donde representó a los más destacados dramaturgos españoles y extranjeros.
Sus montajes de los clásicos del siglo de oro modernizaron la escena española, de donde hizo desaparecer el exceso de elementos realistas y la concha del apuntador. Su instinto dramático y su gusto por el riesgo la llevaron a apostar por los nuevos autores. Entre ellos, destaca Federico García Lorca, del que puso en escena Mariana Pineda (1927), Yerma (1935) y Doña Rosita la soltera (1935). Ya muerto Lorca, Margarita Xirgu estrenará La casa de Bernarda Alba (1936) en Buenos Aires, en 1945.
La guerra civil española la sorprendió de gira por América. Exiliada en América del Sur, Margarita Xirgu residió en Argentina y Uruguay, donde siguió representando la obra de autores españoles como Lorca o Alberti y contribuyó a la formación de nuevas generaciones de actores iberoamericanos desde su puesto de directora de la Escuela Dramática Municipal de Montevideo.
(Granada, 1804-id., 1831) Nacida en el seno de una familia noble de Granada, quedó huérfana a los quince meses de edad bajo la custodia de su tío paterno, José Pineda. Contrajo matrimonio a los quince años con Manuel de Peralta y Valle, liberal perteneciente a la logia masónica, del que tuvo dos hijos. Al fallecer su marido en 1822, continuó frecuentando los ambientes liberales en el contexto de la Década Ominosa (1823-1833).
La implicación de Mariana Pineda en un complot constitucionalista, descubierto en 1826, y en el que actuaba como intermediaria entre los liberales granadinos y los exiliados de Gibraltar, levantó las sospechas del alcalde de la ciudad, Ramón de Pedrosa y Andrade. Éste, que ejercía además el cargo de subdelegado principal de policía, había sido comisionado en Andalucía oriental para reprimir cualquier intento de alzamiento en favor de la Constitución de 1812. Detenida por las autoridades, Mariana Pineda fue sometida a juicio y posteriormente absuelta al alegar ignorancia del contenido de las cartas y otros documentos hallados en su domicilio.
Sin embargo, cuando en 1828 preparó con éxito la fuga de su primo Fernández Álvarez de Sotomayor, comandante del Ejército que había sido condenado a muerte por su implicación en el levantamiento de Riego (1820), Mariana Pineda fue detenida bajo el pretexto de haber dado a bordar una bandera morada con la inscripción «Ley, Libertad, Igualdad», que había de servir de enseña para un proyecto revolucionario.
Tras diversos intentos de fuga y ante la negativa de Mariana Pineda de delatar a sus presuntos cómplices, fue recluida en el convento de Santa María Egipciaca y, tras un simulacro de juicio, condenada a morir a garrote vil el 26 de mayo de 1831 en el granadino Campo del Triunfo.